Historia del Bingo
El Bingo es un juego con una larga historia que ha servido para proporcionar entretenimiento y diversión a muchas generaciones de jugadores de todo el mundo.
Entre las hipótesis que más historiadores sostienen, hay dos que tienen más fuerza, una sería que el Bingo surgió durante la época romana y otra que surgió en Italia durante el siglo XVI. Por aquél entonces, se llamaba “Lo Giocco del Lotto d’Italia” y era un juego de lotería al que hoy en día se sigue jugando todos los Domingos en Italia.
Con el paso de los años, tras sufrir diferentes evoluciones, se pasó a llamar “Beano” y las reglas y dinámica del juego eran muy similares a las actuales.
Alrededor del año 1770, llegó a Francia donde lo llamaron “Le Lotto”. El juego tuvo una aceptación enorme entre la aristocracia francesa.
En Alemania se utilizó el juego como una forma de enseñar a los niños matemáticas, historia y lengua.
En México, la popularidad del juego vino a través de la iglesia. Los fieles jugaban y donaban una parte de los premios a las diferentes instituciones religiosas.
Su llegada a Estados Unidos se produjo en 1929, concretamente a la ciudad de Atlanta. El procedimiento era el siguiente: el organizador iba sacando discos numerados, y los jugadores los marcaban con habichuelas en sus cartones gritando “Beano” cuando lo completaban.
El nombre de Bingo vino a raíz de que un vendedor de juguetes de Nueva York viese a un jugador equivocarse y gritar Bingo en vez de Beano. Después de esto, le solicitó a Carl Leffler, profesor de matemáticas en la Universidad de Columbia, que crease combinaciones de números para crear cartones llegando a crear más de seis mil.
Poco a poco el juego se fue extendiendo por el país hasta hoy en día que se juegan más de 90 millones de dólares todas las semanas.





